Suelo Pélvico

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos que actúan como un soporte para los órganos pélvicos: el útero, vagina, vejiga, uretra y el recto. Si estos músculos se debilitan, los ligamentos y tejidos sufren una distensión o lesión. Los órganos pélvicos pueden sufrir un descenso y sobresalir de sus límites. Si el trastorno es grave, en el caso de producirse un prolapso, los órganos pueden sobresalir del todo por la abertura de la vagina al exterior del cuerpo. (sólo en el caso de las mujeres)
Vista lateral Anatomía suelo Pélvico
Suelo pélvico masculino (Izda) y suelo pélvico femenino (dcha)

En este vídeo se explica de manera muy gráfica qué es el suelo pélvico y para qué sirve


Causas del prolapso

  • Embarazo (varios partos)
  • Edad (menopausia)
  • Obesidad
  • Cirugías
  • Actividades que aumenten la presión en el abdomen (esfuerzo al defecar, levantar objetos pesados)
Tipos de prolapso
Síntomas

Incontinencia urinaria  al toser, estornudar, reír, saltar...etc
Estreñimiento, gases
Ver o sentir un “bulto” o “algo que sobresale” de la vagina.
Dificultad para orinar o vaciar la vejiga por completo.
Tener infecciones de tracto urinario.
Sentir dolor al orinar.

Tratamiento

Para el fortalecimiento del suelo pélvico: fisioterapia, ejercicios de Kegel y Pilates son algunos de los tratamientos.
La fisioterapia del suelo pélvico incluye técnicas que facilitan su recuperación, son las siguientes:
  • Pequeños conos que se insertan en la vagina y ayudan a contraer los músculos correctos.
  • Dispositivos con unos sensores especiales y muestran las contracciones musculares del suelo pélvico en la pantalla de una computadora
  • Estimulación eléctrica a través de una sonda que se inserta y transmite corriente eléctrica para contraer el músculo correcto.
Ejercicios de Kegel: Orientados a los músculos de alrededor de la vagina, la uretra y el recto, que son los responsables de detener el flujo de orina. Consiste en mantener contraídos estos músculos durante 1 o 2 segundos aproximadamente, luego relajarlos durante otros 10 segundos. Alargar progresivamente  las contracciones hasta que duren 10 segundos cada una. Este ejercicio se repite unas 10 veces seguidas varias veces al día. Se puede hacer sentado, de pie o tumbado.

Ejercicios de Pilates: Un par de ejercicios orientados también para el trabajo de contención y fortalecimiento del suelo pélvico.
  • Trabajo de propiocepción: Sentado de rodillas encima de una pelota. Practicar respiraciones sin contraer suelo pélvico. Hacer también basculaciones de pelvis.
  • Sentado con piernas cruzadas, practicar respiraciones de Pilates (entrada post sobre principios básicos en este blog) al inspirar se contrae suelo pélvico y al expirar contraemos suelo pélvico (evitando orinarse)
Estos dos ejercicios también se pueden realizar también con pelota suiza.

Recomendaciones

  • Mantener un peso saludable.
  • Ejercitar los músculos de la pelvis. 
  • Incluir fibra en nuestra dieta. 
  • Aprender a levantar peso.




Condromalacia Rotuliana


También conocida como síndrome patelofemoral, se produce por el desgaste progresivo del cartílago articular y como consecuencia, el ablandamiento o endurecimiento de éste que se encuentra bajo la rótula (patela). Su función en este caso (cartílago) es amortiguar el hueso para permitir que se mueva la articulación libremente.
El ablandamiento o endurecimiento del cartílago articular provocará como resultado dolor e inflamación.

Anatomía de la rodilla. Movimientos de la rótula.


Existen varios grados para determinar la evolución patologica                                                                                                                         
• Grado 1.
En el que existe edema y el cartílago rotuliano ya está reblandecido.
Grado 2.
Fibrilación o alteración en la superficie del cartílago. Esto se ve en las artroscopias como si el cartílago “se deshilachara”
Grado 3.
Fisuración, existiendo ya hendiduras que alcanzan las capas más profundas.
• Grado 4.
Ulceración, agravándose las hendiduras anteriores.
• Grado 5.
Eburnación: debido a la profundización de la ulceración se llega a afectar el hueso subcondral que tenderá a hipertrofiarse como en la artrosis.
En este estadio es recomendable la intervención quirúgica.

Síntomas

El síntoma principal es el dolor que ocurre debajo y en los dos lados de la rótula.
Otras características del dolor:
• Dolor en la cara anterior de la rodilla.
• Sensación de debilidad en la rodilla, crepitaciones al flexionar y extender la rodilla.
• Dolor después de permanecer sentado durante un tiempo prolongado.
• Dolor al realizar una extensión de rodilla con resistencia.
• Dolor al realizar sentadillas en cuclillas.
• Dolor al bajar o subir escaleras.
• Inflamación.
• Dolor al conducir.


Causas

• La rótula no se mueve apropiadamente en el surco de la rodilla donde se conecta con el fémur, o cuando hay un desequilibrio muscular del cuadriceps (músculos del muslo que controlan la rótula).
• Afecciones congénitas - una persona nace con una desalineación de la rótula.
• Cuadriceps débiles - estos músculos asisten en el movimiento apropiado de la articulación de la rodilla. Los cuadriceps débiles pueden hacer que la rótula se salga de su alineación.
• Desequilibrio muscular - esto por lo general ocurre cuando los músculos de afuera del muslo son más fuertes que los de adentro.
• Traumatismo directo - una caída o golpe a la rótula que daña el cartílago articular en la rótula o el fémur.
• Traumatismo repetido - el resultado de correr, saltar esquiar u otras actividades que ejercen presión repetida en la rótula. (degeneración del cartílago, se vuelve rugoso, con formación de grietas y ampollas).

Problemas de estática

- Rótula alta - subdesarrolada - protusión.
- “Ángulo Q” superior a 20º.
- Mala alineación por alteración del aparato extensor.
- Aumento de la pronación del pie y por tanto de la rotación interna de la tibia que altera la dirección de tracción del cuádriceps.
- Aumento de la anteversión del cuello del fémur.
- Genu valgo.

Tratamiento y recomendaciones

  • Frío local para bajar la inflamación y cuando ésta haya remitido, calor para aliviar dolor
  • Calzado adecuado. Evitar calzado apretado, tacones, chanclas y calzado con poca suela
  • Trabajo de estabilizadores de cadera-pelvis, tobillo además de fortalecimiento del cuádriceps
  • Terapia manual y fisioterapia
  • Evitar deportes de impacto para la rodilla